Grandes Ligas trata de frenar la mayor amenaza a su credibilidad

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Por casi un siglo, la Major League Baseball se blindó de la que fuera la gran sombra a la imprescindible credibilidad que requiere el deporte como negocio. A los escándalos por apuestas que se sucedieron desde que nació la Liga Nacional en 1876 y que tocaron techo con la bomba atómica de los Medias Negras de 1920 se le puso candado con sanciones ejemplares, la creación de un Comisionado y darle la espalda a todo lo relacionado con el juego.

También ayudó la prohibición legal en 49 Estados (salvo Nevadas). Se quiso mantener el ejemplo con la suspensión perpetua de líder de hits de todos los tiempos, Pete Rose, si bien cometió ese pecado ya retirado, pero como dirigente de un equipo del Big Show.

Pero el 14 de mayo de 2018 la Suprema Corte de Justicia, en una votación 6-3, anuló la Ley de Protección al Deporte Profesional y Amateur, una ordenanza de 1992 que prohibía a los Estados autorizar los juegos deportivos de azar. 

Se abrió un dique que un lustro después no hay garantía de que se pueda contener, con la tentación hasta en una herramienta tan imprescindible como el teléfono móvil y una relación de las ligas con el juego tan cercana que no siempre se identifica dónde está el límite. 

Desde entonces, 39 Estados y Puerto Rico autorizaron las apuestas deportivas y las ligas profesionales no se contuvieron en desaprovechar ese potencial caudal de dólares disponibles, por más infectante que parezca, y comenzaron a negociar con las agencias de apuestas.

En marzo, la American Gamblin Association fijó en US$1,700 millones los ingresos que tendría la MLB este año por su relación con las apuestas. 

El castigo

El martes, Grandes Ligas envió el primer mensaje para tratar de demostrar que todavía tiene la sartén por el mango, si bien basta con ingresar al portal de la liga para encontrarse con todo un ecosistema que invita al juego.

Apenas dos meses después de que la gran estrella Shohei Ohtani se viera salpicada por una distracción de dinero de sus cuentas por su traductor que terminó en apuestas deportivas, la liga suspendió de forma permanente al infielder venezolano Tacupita Marcano.

Una investigación determinó que el jugador de los Padres apostó US$150 mil en 387 jugadas entre julio y noviembre de 2023, 231 de ellas relacionadas con béisbol. Es el primer pelotero activo que es sancionado de por vida desde 1924 cuando se hizo con Jimmy O´Connell, jardinero de los Gigantes de Nueva York.

La Regla 21 de la MLB, que cuelga en cada clubhouse, establece que las apuestas en cualquier juego de béisbol en el que un jugador, árbitro, funcionario de la liga o empleado del equipo no tiene la obligación de trabajar resulta en una suspensión de un año. Apostar en un juego en el que ese empleado puede trabajar conlleva una suspensión de por vida.

También fueron suspendidos por un año Michael Kelly, lanzador de los Atléticos, por apostar US$99.00 en nueve juegos. Otro pitcher, Jay Groome, de los Padres, fue castigado con un año por apostar US$4353.74 en 30 juegos, al igual que el derecho Andrew Saalfrank, de los Diamondbacks, que apostó US$445.87 en 29 jugadas. 

El infielder dominicano José Rodríguez, de los Filis, cargó con la misma pena tras confirmarse que apostó US$749 en 31 jugadas. El nacido en Valverde hace 23 años debutó en el Big Show en 2023 con los White Sox, donde agotó un turno. 

Amonestaciones y tentaciones

Desde que en 2019 las ligas como NFL, NBA, NHL y MLB se abrieron al negocio de las apuestas se han aplicado sanciones a 17 atletas, de acuerdo a ESPN. En marzo, el presidente de la NCAA, Charlie Baker, pidió que se prohibieran las apuestas en los partidos universitarios y en abril la NBA expulsó a perpetuidad a Jontay Porter (Raports), tras confirmar que proporcionó información confidencial a los apostadores, limitó su propia participación en los juegos con fines de apuestas y apostó en partidos de la NBA.

El potencial de crecimiento del negocio es muy grande.  California y Texas, los dos estados más grandes del país, aún no han legalizado las apuestas deportivas, por lo que el mercado estadounidense tiene mucho espacio para crecer.

FUENTE: DIARIO LIBRE

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