Preocupación en Santiago por muertes por Covid, falta de cama y poco distanciamiento

Las muertes  de médicos, políticos y otras personas en Santiago a causa de Covid-19,  preocupa a esta población, mientras en los barrios y otros lugares  muchos ciudadanos no cumplen con el distanciamiento social y no usan mascarillas.

También se aglomeran para ingerir bebidas alcohólicas, practicar juegos de azar y  dominó, de forma clandestina.

En tanto, que mientras el alcalde Abel Martínez, infectado de Covid-19 fue dado de alta y enviado a su residencia para su total recuperación, el exministro de Obras Públicas, Víctor Díaz Rúa y el canciller de la Universidad Tecnológica de Santiago (UTESA), Príamo Rodríguez, también recluidos en centros de salud de esta ciudad, tras detectársele coronavirus, siguen evolucionando satisfactoriamente, según los médicos que los atienden.

Los galenos manifestaron que de continuar con el proceso evolutivo actual, pronto serían enviados a sus respectivas viviendas para que continúen con el tratamiento.

La esposa de Díaz Rúa que también estaba ingresada en el mismo centro de salud que se encuentra el exfuncionario, tras dar positivo al Covid-19, fue dada de alta y enviada a su casa, donde sigue en recuperación.

El pasado fin de semana murió el internista santiaguense, Luis José Bonilla, quien era director médico del Centro Materno Infantil y Especialidades de esta ciudad y coordinador de la residencia de internistas en el hospital regional José María Cabral y Báez.

El martes, se informó de la muerte a causa de la enfermedad del conocido ortopeda César Jiménez Brea, quien tenía su consultorio en la clínica Unión Médica del Norte de aquí.

El presidente del Consejo de Directores de dicho centro de salud, Daniel Rivera, lamentó el fallecimiento de su colega y lo describió como un profesional pulcro, íntegro y un gran colaborador.

Igualmente, la semana pasada falleció de coronavirus la pediatra Yinet Pérez Lora. Asimismo, expiraron a causa del virus la abogada y vocal del Distrito Municipal de Hato del Yaque, al suroeste de Santiago, Navia Trinidad de 40 años, el radiodifusor José Papito Fernández, de 76 años, y el comerciante Jesús Hernández, de 73.

EL DISTANCIAMIENTO

La queja de muchos ciudadanos de Santiago  radica en que a pesar de que cada día más personas siguen muriendo y los contagios aumentan de manera alarmante en esta provincia, la gente no se está cuidando.

 “Usted ve la gente en los barrios agrupados, bebiendo ron sin mascarillas, porque hay muchos colmados que venden bebidas por detrás, la situación es grave”, declaró el dirigente comunitario de la zona Norte de Santiago, Jorge Ventura.

Pero también se quejó porque los carros del concho en Santiago son focos de contaminación de la enfermedad, porque montan cuatro pasajeros en el asiento trasero y dos en el delantero, lo que indica que en un vehículo pequeño se desplazan siete personas apiñadas con el chofer.

En Santiago crece el movimiento que plantea a las autoridades que endurezcan las medidas para detener las muertes y los contagios de Covid-19.

COLAPSO DE LOS HOSPITALES

Las unidades de Cuidados Intensivos y otras áreas de centros de salud privados y públicos de Santiago destinadas para atender a pacientes con coronavirus colapsaron, debido a la gran cantidad de pacientes que buscan ser ingresados tras padecer el virus.

Debido a la falta de camas y espacios, a esos pacientes los médicos los están enviando a sus casas para que se traten, lo que preocupa a la población y la propia clase médica.