El comercio chino creció más rápido que la capacidad del Estado para regularlo

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La Dirección General de Impuestos Internos ha registrado más de 2,000 empresas de capital chino en el país.

El crecimiento de las grandes tiendas chinas ya no es solo una cuestión de calles, superficies comerciales o cambios en los hábitos de consumo. También dejó una huella en los registros tributarios, en las fiscalizaciones aduanales, en los operativos migratorios y en las reclamaciones de los comerciantes dominicanos.

Los datos disponibles muestran que el fenómeno alcanzó una gran dimensión, aunque las instituciones todavía no cuentan con una estadística integrada que permita seguir a estos negocios desde la importación de mercancías hasta la venta al consumidor.

La Dirección General de Impuestos Internos (DGII) registra 2,070 empresas de capital chino entre 2016 y 2026. De ellas, 1,300 permanecen activas y 770 inactivas. Solo en 2025 se inscribieron 265 y en lo que va de 2026 otras 132.

El Distrito Nacional concentra la mayor cantidad de registros, con 639 empresas activas y 542 suspendidas.

La cifra muestra que la presencia empresarial china no se limita a las grandes tiendas que pueden verse desde las principales avenidas del país. Existe una estructura empresarial mucho más amplia y diversa detrás de esos establecimientos.

Punto débil

Uno de los principales problemas identificados en los registros tributarios tiene que ver con la forma en que algunos negocios reportan sus operaciones.

Entre las sanciones acumuladas por la DGII destaca la no emisión de comprobantes fiscales, que representa alrededor del 26 % del monto total de las multas analizadas. La falta se repite año tras año y tuvo su mayor monto en el 2022. A esto se suma la ausencia de impresoras fiscales, otra infracción vinculada de forma directa con el proceso de facturación.

En conjunto, ambas categorías representan alrededor de un tercio del dinero cobrado en multas por las infracciones examinadas.

También aparecen sanciones relacionadas con deficiencias en el registro del movimiento real de las operaciones y en el valor de los inventarios. Una categoría, denominada "otros incumplimientos", concentra el monto más elevado de las multas, aunque la DGII no revela al público cuáles infracciones específicas incluye allí. La institución señala que protegen esa información por las normas de confidencialidad tributaria.

El problema, por tanto, no puede resumirse en una acusación general contra los comerciantes de origen chino. Los datos oficiales muestran incumplimientos concretos, pero también revelan que la información disponible no permite saber qué proporción de los establecimientos los comete ni cómo se distribuyen entre tipos de negocio y territorios.

Auditorías millonarias

La DGII también realizó fiscalizaciones que terminaron con determinaciones de impuestos de montos mucho mayores.

Entre 2018 y 2026 inspeccionaron 159 contribuyentes, en 261 casos de fiscalización interna. Las revisiones incluyeron de manera sistemática los impuestos sobre la renta y sobre transferencias de bienes industrializados y servicios (Itbis).

FUENTE: DIARIO LIBRE

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